Se abre ahora un proceso que debe culminar con la elección por parte de todos los afiliados de la provincia de los nuevos responsables del partido en Sevilla.
Sin duda esta noticia abre una puerta a la esperanza, ya que Armando Flores está considerado uno de los dirigentes de UPyD que más ha obstaculizado la necesaria regeneración democrática interna del partido, practicando el sectarismo, el despotismo, el doble lenguaje y la intriga como herramientas políticas.
El panorama que deja tras de sí no puede ser más desolador: Grupos enfrentados por diferentes ambiciones, ausencia absoluta de legitimidad en los cargos, descrédito de UPyD ante la sociedad sevillana, desestructuración interna del partido, desconfianza, etc, dilapidando el capital que supone el proyecto, y perdiendo a personas valiosas que han abandonado el partido desencantadas por los medios antidemocráticos que han sido de uso comun hasta ahora.
Las personas que han colaborado estrechamente con Armando han coincidido hasta ahora en su desprecio por las formas democráticas y en sus actuaciones no han faltado el insulto, la calumnia y el acoso. Ahora se ven obligados a someterse al soberano juicio de la democracia en la asamblea que ha de realizarse pronto y en la que elegiremos a los que han de coordinar (no presidir, ni dirigir) el partido en Sevilla y no dudamos que nos ofrecerán una cara bien distinta, incluso estarán dispuestos a prometer el oro y el moro para seguir ocupando esa innumerable lista de cargos de responsabilidad que forman el comité sevillano (yo cuento 22 personas, y todavía hay alguna vacante).
Si verdaderamente queremos recuperar la esperanza y trabajar unidos, no hay más que un camino: Aceptar que seamos los afiliados los que gobernemos el partido, con todo lo que ello implica. Reconocer los errores y estar dispuestos a mirar hacia adelante asumiendo que las opiniones de todos son valiosas y que hay que contar con todos, en el papel en que cada uno resulte más útil. No creerse por encima de nadie y reconocer a todos como iguales. No necesitamos a ningún iluminado que decida por inspiración divina.
Estamos hablando de diseñar un modo de funcionamiento con un comité reducido, con pocas personas para que sea operativo, en el que todos podamos confiar, que incluya a personas valiosas que han sido críticas con la forma de trabajar de Armando y han sido apartadas (cuando no difamadas) por ese motivo.
Estamos hablando de hacer de la difusión de la información completa y veraz un compromiso ineludible.
Estamos hablando de exigir los mismos niveles de participación y democracia a todos los órganos del partido.
Estamos hablando de dar la voz y el poder de decisión a los afiliados y que seamos nosotros los que tomemos las decisiones importantes. Es insultante leer documentos tan indignos como el elaborado por el área de "Formación y estudios" en el que magnánimamente se nos permitía a los afiliados la posibilidad de rellenar una encuesta.
Y sobre todo estamos hablando de comunicación horizontal, de foros de participación presenciales o virtuales donde los afiliados podamos intercambiar puntos de vista, debatir, criticar... Lo normal en cualquier sistema democrático formado por mujeres y hombres libres.
La Democracia hay que practicarla de verdad, o no será más que una palabra vacía, un eslogan para captar incautos.
Para los demócratas, la democracia no es sólo una palabra, es una actitud que debe dirigir cada uno de los pasos del proyecto de UPyD. Si logramos que la democracia impregne todos nuestros actos, entonces UPyD sí será "lo que nos une".
La bandera andaluza, símbolo de esperanza y paz que aquí hemos izado esta tarde, no nos traerá ni la paz ni la esperanza ni la libertad que anhelamos si cada uno de nosotros no la lleva ya plenamente izada en su corazón
Blas Infante, Cádiz, 13 de julio de 1936